Aquella mañana Gregorio Samsa amaneció credo. (Credo es un estado entre crudo y -edo). Le pidió a su esposa un par de aspirinas. Súbitamente Gregorio escuchó un ruido horripilante. "-¡Dios santo! -clama con desesperación tapándose los oídos-. ¿De dónde viene ese fragor espantosísimo? ¿Qué es ese estruendo horrísono, ese fuerte sonido intolerable, ese estrépito que destroza los tímpanos, ese estampido como de mil cañones que dispararan a la vez?". "-Pero, Goyo -le dice su señora-. Lo único que hice fue sacar el algodoncito que tapa el frasquito de las aspirinas"... El juez mira severamente al acusado. "-Leo en su expediente que está usted acusado de haber cometido 14 violaciones". "-No era ésa mi intención, señor juez -se justifica el reo-. En verdad soy ladrón. Lo que pasa es que siempre m