Nadie le pide al Presidente Fox que sea un estadista. Pero nadie tampoco le ha solicitado que sea un pugilista. Últimamente ha asumido una postura beligerante que lo ha enfrentado con importantes protagonistas de la vida pública. Eso le resta posibilidades para el diálogo, y hace que sea más difícil el ejercicio de la importante función que le corresponde como titular del Poder Ejecutivo. Quizá no sea todavía demasiado tarde para buscar, con una actitud conciliatoria, los acuerdos que se requieren para hallar solución a los problemas que hoy por hoy ensombrecen el horizonte nacional... Un señor y su compadre hablaban de sus respectivos matrimonios. El primero se quejaba de la frialdad de su mujer: el acto del amor no suscitaba en ella las emociones y deliquios que en el cine y la televisió