EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH.- Estudiantes, empleados, amas de casa, padres de familia que empujan carreolas mientras sostienen una vela entre sus manos y caminan detrás de los marchantes, que se detienen por algunos minutos a danzar, en una celebración llena de color y vida.
Ataviados con vestuarios regionales adornados con lentejuelas, huaraches y la pieza más lujosa: penachos de colores con plumas de las colas de gallos y faisanes, que llegan a medir más de medio metro de alto.
En opinión de Federico González, ésta es una tradición que causa muchas molestias a los automovi-listas pero se debe seguir fomentando y respetando porque es parte de las costumbres mexicanas en todas partes.
?Es un dar gracias a la Virgen de Guadalupe por todos los favores recibidos en el año, son poc