Aquel indocumentado mexicano trabajaba en un rancho del sur de Texas. Les contaba a sus paisanos en el pueblo: "Mister Redneck, mi patrón, es muy católico. Cuando se dirige a nosotros siempre invoca a San Ababich y a San Abagán"... Un chaparrito entra en la cantina y dirigiéndose a todos los presentes declara en tono retador: "Calculo que todos los que están aquí son una bola de huleros". Se levanta un sujeto y ¡cingas! le da un tremendo puñetazo que instantáneamente lo despojó de cuatro incisivos, dos caninos y un molar. Echando sangre por boca y nariz se levanta el chaparrín y dice algo mohíno: "Bueno; nomás me equivoqué por uno"... Con motivo del aumento de la criminalidad en todo el país se vuelven a escuchar voces que piden el restablecimiento de la pena de muerte en México. De muy di