Don Cornulio llegó a su casa de un viaje. Su esposa no lo esperaba, según puede deducirse del hecho de que estaba en la alcoba conyugal acompañada por un sujeto. Al parecer habían concluido ya el erótico deliquio que ahí los había reunido, pues ella se acicalaba el peinado frente al espejo del tocador, en tanto que él, vestido ya con una piyama de seda color borgoña, fumaba displicentemente un cigarrillo. Al ver todo eso don Cornulio estalló en indignación. Tomó por las solapas al sujeto y lo levantó en vilo del maculado lecho. Desde el tocador le dice la mujer: "Ten cuidado, Cornulio; mira que es tu piyama nueva"... El esposo tenía un conflicto emocional, de modo que sin decirle nada a nadie fue a consultar a una siquiatra. Lo primero que le dijo la analista es que debía compartir el prob