¡Atención! Al final de esta columnejilla diré lo que un varón puede hacer para encantar a una mujer, y lo que una mujer puede hacer para seducir a un varón... Aquel individuo estaba bebiendo, solitario, en la barra de una cantina. Se tomaba una copa, sacaba su cartera y miraba largamente un retrato que traía en ella. Luego lo guardaba y pedía otra copa. Se la tomaba, sacaba otra vez la cartera, miraba la fotografía, la volvía a guardar y pedía otra copa. Y así una y otra vez. El cantinero lo veía con atención. Pensaba que de seguro el hombre estaba sufriendo una gran pena de amor. La foto que miraba debía ser la de una mujer que lo había abandonado, o que desdeñó, cruel, su pasión. Sin poderse contener va el tabernero y le pregunta al individuo: "Perdone la indiscreción, amigo: ¿de quién e