L U N E S
No acabo de saber dónde diablos se agazapan los resfríos, y no obstante que siempre estoy recomendando a todo mundo se proteja de ellos, acabo siendo, cada año, tarde o temprano, una de sus víctimas
Hasta eso, en esta ocasión ha respetado, cosa que le agradezco, mis narices; se ha cebado en mi garganta, y ya voy para dos días completos, es decir con sus noches, en los que sus movimientos convulsivos y sonoros no me dejan en paz, y menos en silencio.
Alguna vez he dicho que si los altos edificio neoyorquinos llegaran a toser en cuanto empezaran a hacerlo se vendrían abajo sin necesidad de aviones enemigos. Tampoco nos asustemos de cosas como ésas, más cosas hasta hoy increíbles verán los que se queden, y los que les sigan, cuando nosotros nos hayamos ido.
La cuestión es que e