El ginecólogo le pregunta a la señora: "¿Es usted sexualmente activa?". Responde ella: "No. Nada más me pongo y dejo que mi marido haga todo lo demás"... Hamponito, el hijo del narco de la esquina, le informa a su papá: "El maestro se la pasa regañándome". Responde el malhechor: "Eso lo arreglo yo mañana". "Bien -dice Hamponito-. Pero haz que parezca un accidente"... Llegó don Astasio a su casa y encontró a doña Facilisa, su consorte, en apretado trance de fornicio con el compadre Pitorrón. Dejó don Astasio su saco y su gorra en el perchero y fue al chifonier donde guardaba la libretita en que solía anotar epítetos de denostación para decirlos a su mujer en esos casos. Regresó a la alcoba y le espetó a la pecatriz: "¡Merenga!". Esa palabra la encontró don Astasio leyendo las adiciones hech