El relato que viene al final de esta columnejilla fue anatematizado por la Pía Sociedad de Sociedades Pías, y recibió también un extrañamiento por parte del Club de Buenas Maneras. Las presidentas de ambos organismos, doña Tebaida Tridua y Ms. Mamy Vanderbelt, reprobaron con acrimonia el cuentecillo, y declararon -hablando las dos al mismo tiempo- que su publicación añade un elemento más a la decadencia de Occidente. Lo digo desde ahora para que mis cuatro lectores sepan que la lectura de esa narración puede ser inconveniente tanto a la luz de la moral como de las reglas del trato en sociedad. Hecha esa advertencia el autor queda libre de responsabilidad... La estupidez humana, y la barbarie que de esa estupidez deriva, no reconocen límites. El linchamiento acaecido en Ixtayopan, delegació