La semana pasada un turista iba por la calle 42 de Nueva York cuando vio en un pequeño bar un letrero que decía: "Todo lo que usted quiera beber a precios de 1920". Le llamó la atención ese letrero, de modo que entró y se sentó en la barra. "¡Hola! -lo saluda amigablemente el cantinero-. ¿Qué le voy a servir?". Pregunta con cautela el visitante: "¿Cuánto cuesta la cerveza?". "Dos centavos -contesta el de la barra-. Precio de 1920". "Deme una" -pide el turista. Paga los dos centavos y se toma muy a gusto su cerveza. "Ahora dígame -pregunta nuevamente al tabernero-. ¿Cuánto cuesta un whisky?". "Seis centavos -responde el individuo-. Precio de 1920". "Entonces sírvame un whisky" -pide el turista, que no daba crédito a su buena fortuna de haber hallado ese lugar de precios increíbles. Vuelve l