La enfermera tenía un busto opimo, exuberante, ubérrimo, desbordante, munífico, lujuriante, pletórico y superabundante. Le iba a tomar la temperatura a un paciente, y al hacerlo puso ante la vista del enfermo las ebúrneas rotundidades de su pródigo tetamen. Le dice la enfermera al médico: "El señor tiene 39 y medio grados de temperatura". Indica el facultativo: "Quítele dos, a cuenta del escote"... En la casa de reposo para ancianos una viejita le dice a un ancianito: "Le apuesto 50 pesos a que puedo adivinarle la edad con sólo tocarle la entrepierna". Responde el viejecito: "No es posible". "Sí lo es -insiste la ancianita con determinación-. No sólo puedo adivinarle la edad con sólo tocarle la entrepierna: también puedo decirle el mes y día de su nacimiento". "Imposible" -vuelve a decir