Un hombre estaba yogando con una mujer casada. De pronto se oyó llegar al marido de la infiel. Saltó el amasio de la cama, reunió sus ropas apresuradamente y se metió en el clóset de la alcoba. Ahí estaba, temblando de frío y miedo, cuando súbitamente oyó a su lado una voz queda, voz de niño. "Qué oscuro está aquí ¿verdad?" dijo la voz. El hombre se aterró. Lleno de azoro preguntó: "¿Quién eres?". En las tinieblas respondió la voz: "Soy Pepito, el hijo de la señora de la casa. Y si no me das en este mismo momento para comprarme una bicicleta saldré de aquí y te descubriré". "¡No, no! -pidió espantado el hombre-. ¡Te daré eso, y más, pero quédate quieto hasta que pueda yo salir!". Buscó el individuo a tientas en el bolsillo de su pantalón, sacó la cartera, extrajo de ella todos los billetes