En un congreso odontológico se hablaba del tiempo que necesitaban los odontólogos de cada país para extraer una muela. El representante cubano dijo con orgullo que en su país los dentistas tardaban sólo una hora en hacer ese trabajo. "-¡Una hora! -se asombran los demás-. ¡Nosotros podemos hacer una extracción en unos cuantos minutos!". "-Sí -reconoce el cubano-. Pero en los países de ustedes los pacientes pueden abrir la boca". (NOTA: Los dentistas cubanos tenían que rodear). El cuentecito va dedicado a los burócratas de la cultura castrista que vinieron de Cuba a la Feria Internacional del Libro a gritar consignas tan viejas como el anacrónico dictador al que sirven con lacayuna abyección (¡Bófonos!). Añado a la historieta una trompetilla de vituperación: ¡PTRRRRRRRRR!... Siempre que hago