¡Ah, si más gente leyera! ¡Ah, si menos gente escribiera!... Quien esto escribe tiene la costumbre de no hablar de política en domingo. El primer día de la semana está dedicado al Señor -de ahí su nombre-, y no se debe profanar. En Estados Unidos el inventor de una sabrosa combinación de helados dio a su mixtura el nombre "Sunday". Algunos ceñudos predicadores protestantes pensaron que era sacrílego usar para una golosina el nombre del día consagrado a Dios, y el heladero cambió aquel nombre a "Sundae", que es como lo conocemos hoy. Para evitarse una contingencia semejante el autor de estas líneas deja para los demás días de la semana el tratamiento de ese tinglado de la farsa en que algunos politicastros han convertido el ejercicio de la política. Por su culpa el nombre de México anda en