Hoy aparece aquí doña Chalina, mujer dada a chismes y cotilleos, sobre todo acerca de la vida de artistas de ayer y hoy. Antes de presentarla, sin embargo, el columnista dará rienda suelta a los pegasos de su inspiración y, Demóstenes redivivo, proclamará a los cuatro vientos -o más en caso necesario- una sesuda reflexión que no tiene otro fin que el muy modesto de mejorar el desolado paisaje nacional. A ese propósito dirá que se equivocan aquellos que en el extranjero, con motivo de los escándalos de perredistas en el Gobierno del Distrito Federal, tildan a México de ser un país corrompido hasta la médula. Por cada corrupto que sangra a México, que trafica con influencias, que se vende, que roba o defrauda desde un puesto público, por cada uno de esos infames, digo, hay cientos de miles d