Los revolucionarios cabalgaban por el desierto. Llevaban ya tres días sin comer. Vieron un hato de cabras, y ordena el general: "¡Todos a beber la leche de las chivas!". Los soldados se pusieron a libar ávidamente de la ubre de la cabra que a cada uno le tocó. "Y usted, sargento Malsinado -pregunta el general- ¿por qué no bebe?". "Se me quitó el hambre, mi general -dice el sujeto-. Me tocó el chivo"... En la agencia de viajes inquiere el señor: "¿Cuánto me costaría pasar una semana en Las Vegas con mi esposa?". La encargada le informa el costo. "Es mucho -vacila el señor-. ¿Y si voy yo solo?". Contesta la muchacha: "Calcule el triple"... Pirulina, joven mujer con gran mundanidad, casó con Simpliciano, muchacho candoroso. Al regreso del viaje de bodas le dice Pirulina a su marido con voz ad