En cierto pequeño pueblo la presidencia municipal abrió una nueva oficina encargada de otorgar los permisos para construir. El primer día se presentó un vecino que iba a hacer su casa, y pidió la autorización correspondiente. "¿Trae los planos?" -le pregunta el jefe de la dependencia. "Aquí están" -responde el solicitante. El funcionario les echa una ojeada, ve que estaban bien, los firma y pone en ellos el sello de la oficina. "Aquí tiene usted su autorización" -le dice. Dos semanas después otro vecino fue a solicitar un permiso igual. En esta ocasión lo atendió una secretaria. Después de hacerlo esperar dos horas la muchacha lo pasó con un empleado subalterno. "¿Trae usted los planos?" -pregunta éste. "Aquí los tiene" -dice el vecino. Le indica el empleado: "Vaya a sacarles siete copias,