El padre Arsilio reprendía a su feligrés Pitoncio. "Me dicen que tienes una mujer aquí y otra en el pueblo vecino -le dice con severidad-. ¿Cómo puedes hacer eso?". Responde el tal Pitoncio: "Tengo bicicleta"... Era casi ya la medianoche, y en la cantina del pequeño pueblo se oyó sonar la sirena del cuerpo de bomberos voluntarios. Uno de los parroquianos saltó de su asiento en la barra y se dirigió apresuradamente hacia la puerta. Le dice el cantinero: "No sabía que eres bombero voluntario". "Yo no -responde el tipo-. Pero el marido de mi vecina sí"... Una mujer fue a denunciar que un individuo había abusado de ella. La policía aprehendió a los sospechosos y los puso en una línea para que la mujer identificara a su atacante. Babalucas era uno de los indiciados. "Se va hacer la identificaci