Se inicia esta columneja con un cuentecillo triste. A ese relato seguirá una reflexión más triste aún. Para aligerar el ánimo, a ese chiste y a la supracitada reflexión seguirá una serie de historietas de buen humor y grata amenidad. He aquí el cuento triste... Eglogio y Bucolio, campesinos mexicanos, estaban platicando. "-Dime, Bucolio -pregunta Eglogio-. Si de pronto los gringos abrieran la frontera y nos dejaran pasar a todos los que quisiéramos ir a trabajar allá, tú ¿a dónde irías?”. "-Me subiría a un árbol” -responde sin vacilar Bucolio. "-¿A un árbol? -pregunta Eglogio sin entender. ¿Por qué?”. Dice Bucolio: "-Para no morir aplastado en la estampida”. El pequeño relato es expresión de una muy triste realidad. En efecto, cientos de miles de mexicanos, millones