FRANCISCO I. MADERO, COAH.- Antonio Atilano vive en el ejido Santo Niño, donde se encuentra ubicado el antiguo basurero municipal y enterrados en él, dos tanques de malatión, gas que se utilizó en campañas hace varios años contra el dengue y diversas plagas del campo.
El señor pepena cartón, metal y algunos objetos, que busca en el tiradero de desperdicios. Cuenta que lo único que se ha hecho en este sitio es colocar cinta amarilla en señal de protección, además de las múltiples visitas de las autoridades de Salud y personal de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa).
“Nos hemos estado preguntando: si ellos ya saben que es malo, ¿por qué no se lo llevan?”, manifies-ta, “si creen que es peligroso, ¿qué pasa? ¿por qué sigue aquí? Yo creí que ya desde el