Hoy aparece aquí una tremenda historia: "El consuelo en la desdicha" o "Bálsamo del afligido". Ese nombre parece sacado del Siglo de Oro español: así podría llamarse un drama de Lope, Tirso o Calderón. Pero nadie se deje engañar por la apariencia: tras ese título se esconde una de las mayores picardías que en este espacio han visto la luz pública. Mis cuatro lectores hallarán el deplorable texto al fin de esta columnejilla... Existe la contaminación ambiental, claro, pero por estos días los mexicanos sufrimos una forma peor de degradación del ambiente: la contaminación política. Si por arte de birlibirloque los políticos venales y corruptos desaparecieran de repente, se aclararía el cielo de la Patria y brillaría sobre la República un espléndido sol primaveral. Pero no se van esos político