¿Recuerdan mis cuatro lectores a aquellos dos enanitos que fueron a Las Vegas? En esa ciudad pecaminosa (y por lo tanto de las más visitadas en el mundo) contrataron los servicios de sendas call girls, y cada uno de ellos ocupó un cuarto de hotel con su respectiva compañera. Al día siguiente los enanitos intercambiaron sus experiencias. Dice el primero: "Pasé una vergüenza muy grande: vi a la muchacha tan alta, tan hermosa y desenvuelta, que a la hora de la hora me puse muy nervioso y no pude hacerle el amor". "Mi vergüenza fue mayor -gime el otro enanito-. Yo ni siquiera pude subirme a la cama"... Me sirve el cuentecillo para decir que nuestra política nacional también se ha vuelto una vergüenza. La acción en que incurrió Bernardo Bátiz, Procurador de Justicia del Distrito Federal, es ver