Abraham, miembro de la comunidad judía, se dedicaba a fabricar listones de envoltura. Hizo unos para la temporada navideña, pero no hallaba cliente para ellos. Así, fue a visitar a su viejo amigo Isaac, que tenía una tienda de regalos. "-Cómprame estos listones" -le pidió. "-Ya tengo más de los que necesito" -respondió Isaac. "-Viene la temporada buena -insistió Abraham-. De seguro te harán falta". "-Te digo que me sobran -repitió Isaac-. Además el negocio no anda bien; estoy vendiendo poco". "-Si no me compras estos listones -se angustió Abraham- me veré en apuros. Ayúdame por favor, amigo mío". "-Está bien -cede Isaac-. Te compraré listón". Abraham, entusiasmado, le da un abrazo de agradecimiento. "-No te alegres tanto -lo detiene Isaac-. Todavía no te he dicho cuánto listón voy a compra