El señor cura don Arsilio y el rabino Leibowitz eran muy amigos. En cierta ocasión el sacerdote hubo de salir con urgencia, y le pidió a su amigo judío oír por él las confesiones de los fieles. Llegó una chica."Me acuso -dice- de que tuve relación carnal con mi novio". "Deja 50 pesos de limosna" -prescribe el señor Leibowitz. "¿50 pesos? -se asombra la muchacha-. El padre Arsilio sólo pide 10". Contesta el rabino: "Es que él no sabe lo sabroso que es eso"... Se quejaba la señorita Himenia Camafría, madura célibe soltera: "Mi vida sexual es sumamente pobre: se reduce a las apreturas en el metro"... Le dice la esposa a su marido: "En la fiesta de anoche te portaste como un perfecto imbécil. Espero que nadie se haya dado cuenta de que estabas sobrio"... La señora fue a ver a un doctor. Al vol