Dicen que las tres mejores cosas de la vida son una copita antes y un cigarrito después. En mi opinión, de esas tres cosas salen sobrando las dos que se mencionan, pero va de gustos. Termina el primer trance de amor de la noche de bodas. El novio, exhausto y en plenitud de la felicidad, se dispone a encender un cigarrillo. Su flamante mujercita le detiene la mano. "-Desde hoy -le dice- mi maridito no tendrá que molestarse en prender su cigarrito, porque su mujercita se lo encenderá, y lo hará con tanto amor que hasta el cigarrito le va a saber distinto a mi maridito". El muchacho, poseído de amor y de ternura, se fuma su cigarro. Cuando lo termina le pregunta, mimosa, la muchacha: "¿Verdad que el cigarrito le supo distinto a mi maridito?". "Sí -responde el muchacho-. Sobre todo porque mi m