L U N E S
En cuanto estuve en edad de darme cuenta de las mil y una cosas que pasaban a mi alrededor, me la di de que mis paisanos estaban de verdad enamorados de la patria que nos había tocado, y que aunque muchos sólo conocían de ella esta comarca, no desaprovechaban oportunidad para decir por todos lados aquello de “Como México no hay dos”, frase hecha por sus abuelos y que ellos, los nietos, seguían repitiendo, convencidos de que se refería a todo lo bueno que en él hay, y lo fácil que es sobrevivir aquí aun para aquéllos que no se le entregan totalmente.
Es cierto que la ilusión cuenta y es tan útil como la certeza, pero, creo que el amor a la patria no sólo perdura más fácilmente sino también crece cuando esa patria es conocida a lo ancho y largo por sus habitantes.