Lord Feebledick llegó a su finca por la noche. Venía de la acostumbrada partida de whist que jugaba los viernes con sus antiguos camaradas del Tercer y Medio Regimiento de la Reina. Al entrar en su alcoba vio algo que lo habría dejado estupefacto de no ser porque sus campañas en la India le enseñaron a mantenerse impávido aun en las más apuradas circunstancias. He aquí que su esposa, lady Loosebloomers, estaba yogando en el lecho conyugal con Weenie Wagger, el pelirrojo mancebo encargado de la montería. "Bloody be! -dijo con toda calma el mitrado esposo usando un término expletivo que sacó de sus lecturas de Kipling-. ¿Qué significa esto?". (Pregunta ociosa era ésa, dicho sea con el mayor respeto al título nobiliario de milord. La idea de los significados puede aplicarse a los conceptos ra