Un nuevo grito de independencia debemos dar los mexicanos. Independencia... ¿ahora de quién? Hace una pausa dramática el escribidor para dejar en suspenso a la República, mas nada en ella se suspende, y todo sigue su acostumbrada marcha. Incluso El Moquetito, Tamaulipas, continúa su habitual trajín. Amohinado, el escritor recuerda los felices tiempos en que Benito Goríbar suspendía al público del Teatro "Acuña", en Saltillo, con su famosa caracterización de Otelo. Se inclinaba don Benito sobre el exánime cuerpo de Desdémona -el papel lo representaba una actriz ya muy entrada en años, y que además tenía nubosidades en un ojo-, y luego, tras una pausa que parecía eterna, clamaba con el tono magnílocuo de la época: "¡Está muéreta!". "¡No! -le gritaba un pelado de la galería-. ¡Está tuéreta!".