EL SIGLO DE TORREÓN
MATAMOROS, COAH.- Cuando Edgar nació, los médicos le diagnosticaron parálisis cerebral. Su dificultad para moverse le obligó a dejar la escuela y a buscar otros medios para mantenerse, pero nunca le ha valido de excusa para “dejarse caer”.
Edgar Díaz Esquivel tiene 33 años y desde los ocho comenzó a laborar vendiendo semillas en el mercado. Su madre asegura que no tiene necesidad de trabajar, pero él no quiere convertirse en una carga para su familia y ha buscado autoemplearse.
Nunca ha recibido ningún apoyo del programa de Desarrollo Integral para la Familia (DIF), ni lo ha solicitado siquiera. Vive con su mamá y su hermana, pero prefiere valerse por sí mismo y comercializar dulces en el centro de la ciudad antes que causarles un gasto. Con lo que gana