A cierto joven que ejerce la prostitución masculina le dicen "La bendecida". Eso es precisamente lo que vende... La mamá de Pepito se llenó de alarma al escuchar que el tremebundo niño invitaba a su pequeña vecina Rosilita a ir a la parte de atrás de la casa. Jugarían, según dijo Pepito a la inocente criatura, a ser marido y mujer. "¡Por ningún motivo lleves a esa niña allá!" -le prohibió la señora a su precoz retoño. El padre de Pepito, que oyó aquello, le pide a su esposa: "Déjalos que vayan". "¡Cómo! -se indigna ella-. ¿No oíste a tu hijo decir que jugarán a ser marido y mujer?". "Precisamente -replica el hombre-. Si son marido y mujer como tú y yo, no van a hacer absolutamente nada"... Una trabajadora social entrevistaba a aquella mujer que era ya madre de 12 hijos. "Señora -le pregunt