Un flamante diputado federal daba sus datos a un funcionario de la Oficialía Mayor para la formación de su expediente. Después de anotar los datos generales del orgulloso y engreído solón, el encargado le pregunta: "¿Años de escolaridad?". Contesta el tipo: "Nueve". "Ya veo -dice el otro-. Seis de primaria y tres de secundaria". "No -precisa el diputado-. Cinco años en primero y cuatro en segundo"... En ese mismo caso, me supongo, deben estar algunos de nuestros representantes populares, a juzgar por su comportamiento en el acto del Informe. No podrían brillar en sociedad esos señores y señoras. Mascaban chicle como mamíferos rumiantes, bostezaban lo mismo que hipopótamos, se repantigaban en sus asientos cual si estuvieran en la sala de su casa viendo la tele con un six-pack al lado. Por s