El formidable tirador con pistola daba una exhibición en el club de tiro. Pidió un voluntario para su demostración, y un joven se ofreció a participar. El tirador lo puso a 50 pasos de distancia, tomó puntería y le disparó. La gorra que llevaba el joven voló por el aire con la visera atravesada por la bala. Volvió a apuntar el tirador, disparó, y el cuello de la camisa del muchacho quedó atravesado por la bala, sin que el joven sufriera daño alguno. Una ovación saludó la extraordinaria puntería del certero tirador. Va éste y le dice al muchacho: "Toma estos 200 pesos para que te compres una gorra nueva, y estos 300 para otra camisa". Pregunta el muchacho: "Y ¿no me va a dar algo para comprarme otro pantalón?". Responde el tirador, con extrañeza: "A tu pantalón no le hice nada". "No -contes