"El Hombre en el Río de Hielo". Tal es el estremecedor título de un cuento que aparecerá aquí el próximo viernes, si el tiempo no lo impide y previo permiso de la Autoridad. El dicho relato es sicalíptico: su lectura haría ruborizar a un diputado. Lo enviaré hoy a doña Tebaida Tridua, Presidenta ad vitam Interina de la Pía Sociedad de Sociedades Pías a fin de solicitar su Nihil Obstat para la publicación del chascarrillo. Tal es un trámite de mera fórmula. Aun en caso de no obtener la mencionada venia o permisión daré a los tórculos el cuento: la libertad debe ser libre. Esperen mis cuatro lectores esa desaforada rambulería cuyo sólo nombre nos hace tiritar: "El Hombre en el Río de Hielo"... Conocida es la anécdota del orador de pueblo que hacía el elogio de un cierto candidato a alcalde.