Sucesos domingo 29 de ago 2004, 11:22am - nota 3 de 7

Autos "Gol" usan alcohol en lugar de gasolina

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SAO PAULO (AP) .- Si no fuera por la pequeña marca "TotalFlex" en la parte trasera de cada modelo Gol que sale de la planta Volkswagen, estos automóviles no se distinguirían de los millones que la cruzan avenidas y carreteras por toda América Latina.

Estos Gol y otros modelos hechos por la Fiat SpA y General Motors Co. tienen un motor modificado que ofrecen a los brasileños un gran motivo para sonreír en las estaciones de servicio: los vehículos pueden usar indistintamente gasolina, alcohol o cualquier combinación de esos dos combustibles.

Ahora esos autos representan casi 20% de los nuevos carros vendidos en Brasil.

Con el alcohol --llamado con frecuencia etanol-- a mitad del precio de la gasolina en Sao Paulo, y bajo una veloz escalada de precios internacionales del crudo, no hay ni siquiera que preguntarse cuál combustible usa la mayoría de los brasileños que han comprado los 200 mil autos "flex-fuel" desde que aparecieron a fines de 2003.

"Alcohol, todo el tiempo", dijo la gerente Roseli Santana mientras esperaba en una estación Shell en Sao Paulo --con unos 5 millones de vehículos-- llenar el tanque de su carro, un Montana de la GM modelo 2004. "Gastaba 52 reales (17 dólares) de gasolina cada semana, ahora estoy pagando 30 reales (10 dólares) por la misma cantidad, excepto que es alcohol", agregó.

Pagó en enero 25.000 reales (8.300 dólares) por el auto, y desde entonces en combustible ha ahorrado 600 reales (200 dólares) que la ayudan en la renovación de su departamento. El ahorro no es mucho, pero bastante en un país donde el salario mínimo mensual es de 260 reales (87 dólares).

Brasil espera exportar los nuevos modelos y su tecnología. Los ejecutivos de la industria automotriz afirman que ese interés en el exterior está aumentando, dada la respuesta local al recién estrenado modelo, especialmente ahora que no se ve un fin inmediato a los altos precios petroleros.

Hasta ahora, Volkswagen recibido delegaciones de Australia, China, Inglaterra, India, Japón y Sudáfrica.

"Quieren saber cómo funciona", dijo Joao Alvarez, jefe de ingeniería de la Volkswagen en Brasil. "La gasolina se acabará algún día, todo el mundo lo sabe".

Las modificaciones del motor y los cambios en la línea de ensamblaje para el nuevo auto no son complicadas. El vehículo está dotado también de un tanque adicional sólo para gasolina, un poco más pequeño que el depósito usado para el agua del limpiaparabrisas. Se usa para encender el auto en días fríos y sólo por momentos antes de cambiar automáticamente al alcohol o lo que sea que tenga el tanque.

Pero la idea de exportar no es tan simple como llevar las unidades hasta un barco y enviarlas a cualquier lugar del mundo, pues ningún otro país como Brasil produce combustible a alcohol en grandes volúmenes, así como tampoco tiene un sistema avanzado de distribución.

El país cuenta con esa ventaja sobre el resto del mundo. Es un legado de la dictadura militar de 1964 a 1985.

Cuando la crisis energética llegó en los años 70, la economía de Brasil se hundió y el gobierno de entonces respondió con una campaña para independizar al país de su costosa dependencia del crudo importado.

Subsidios oficiales ayudaron al diseño y la fabricación de autos que usaban alcohol, una vasta plantación de caña de azúcar en zonas a las afueras de Sao Paulo para cultivar la materia prima y refinarla en alcohol, y una red de distribución que abarca todo el país, tan grande como Estados Unidos continental.

En países como Estados Unidos están promoviendo una mezcla de combustible de 85% de alcohol y 15% de gasolina, pero expertos afirman que tomará años --o décadas-- para que los nuevos autos de Brasil puedan venderse fuera del país.

"El problema de estos auto 'flex-fuel' es que necesitan una infraestructura ya establecida", dijo Cristoph Berg, analista de F.O. Licht, en Alemania.

En términos de llenar tanques con alcohol, no hay país que se le acerque a Brasil. Y, sin embargo, los nuevos autos parecen estar salvando de la extinción a la industria brasileña experimental de vehículos a alcohol.

Después que millones de brasileños se cambiaron a autos que sólo utilizan alcohol en los años 80, una escasez en 1989 del producto dejó a los conductores sin alimento para sus tanques. Para terminar el amorío entre los brasileños y los vehículos que usan alcohol, bajaron los precios del gas en los 90.

El año pasado, las ventas de autos sólo a alcohol representaron apenas 3,5% de las ventas de autos nuevos del país.

Pero los autos comenzaron a vivir un nuevo auge cuando surgieron las nuevas versiones en septiembre del 2003, totalizando 50.000 unidades para cierre del año pasado. Otras 150 mil unidades se vendieron de enero a junio pasado, últimas cifras disponibles.

Los vehículos se apoderarán de una parte del mercado debido a que ofrece al consumidor opciones que nunca tuvo antes, dijo Joao Leite, propietario de Autoinforme, un sitio de internet dedicado a la industria automotriz de Brasil.

"Si el gas y el alcohol tienen el mismo precio, todavía optaré por el flex porque uno nunca sabe qué pasará en uno o dos años", dijo.

"Con un flex-car, no se puede perder", añadió.

Otro fabricante como Ford Motor Co. tiene planes para comenzar este año a vender los nuevos modelos. Y la GM recientemente tomó la delantera al ofrecer un modelo que también puede usar gas natural, igualmente disponible en la mayor parte de las grandes ciudades de Brasil. El tanque extra está ubicado en el maletero del modelo compacto Astra de la GM.

Por años, los conductores brasileños han contratado mecánicos para instalar equipos de conversión de gas natural a sus autos. El modelo de GM es el primero en ofrecer ese sistema de gas directamente desde la planta.

Santana, la ejecutiva, probó mezclas de alcohol y gas después de comprar su auto, pero ahora sólo llena el tanque con alcohol. El auto anda bien, aunque rinde algunos kilómetros menos por litro que con gas.

Ella le da a los fabricantes la mejor publicidad que podrían esperar: lo recomienda a sus amigos, quienes recuerdan la escasez de alcohol y dudaban en comprar un modelo flex-fuel. Hasta ahora, tres de sus amigos ya lo han comprado.

Y Santana no tiene planes de regresar al gas, a menos que algún día se venda a menos que el alcohol.

"Estaba un poquito preocupada por usar alcohol, pero realmente no hay diferencia", dijo. "Si termina costando lo mismo, simplemente los mezclo", aseguró.

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