Tres individuos llegaron al mismo tiempo al Cielo. Uno era el líder de cierto sindicato oficialista, el segundo era un político de nota, el tercero era un agricultor. San Pedro, que por esos días andaba más aturrullado que como en vida anduvo, admitió a los tres en la morada celestial. Horas después, empero, se dio cuenta de que había cometido un grave error: tenía sólo dos sitios disponibles; uno de los tres nuevos huéspedes tendría que salir. Llamó entonces a los recién llegados y les dio la noticia: cometí un error, les dijo; había únicamente dos habitaciones. Uno de ellos debería regresar a la Tierra durante un año para esperar a que hubiera otro lugar. De inmediato el líder protestó. Él no saldría del Cielo, aseveró en forma terminante. Su presencia ahí era una conquista del sindicato