EL SIGLO DE TORREÓN
MATAMOROS, COAH.- El oficio de vender algodones de azúcar le fue enseñado por su abuelo, Martín Castro Rodríguez, sin embargo nunca imaginó que emprender esta actividad le permitiría conocer a su esposa y vivir de esto.
José Antonio Castro López es un joven de 28 años de edad originario de Zacatecas. Desde los 12 años empezó a elaborar uno de los dulces más típicos de México. Su entusiasmo e inquietud le ofrecieron la oportunidad de salir de su Estado natal.
Una de esas visitas a las ferias del país fue precisamente en Matamoros, Coahuila. Allí comenzó todo. José conoció a la mujer con la que hoy tiene dos niñas de uno y tres años de edad. Ella se dedica al hogar, pero también ayuda a su esposa a la fabricación del producto.
Luego de reiteradas visitas a la ciuda