Sherlock Holmes y su invariable amigo el doctor Watson, observaron a una dama que en la tienda escogía diversos artículos para la cocina. Va hacia ella el genial detective y le dice de buenas a primeras: "Usted es soltera ¿no es cierto?". "En efecto, caballero -contesta la mujer enarcando las cejas-, no soy casada. ¿Puedo saber la razón de su pregunta?". "Curiosidad masculina, señorita -responde Sherlock tocándose la visera de la gorra-. Simple curiosidad masculina". Se aleja la muchacha lanzando una mirada de enojo al detective. El doctor Watson le dice a su amigo con admiración: "¡Es usted un genio, maestro! ¿Cómo dedujo que esa mujer es soltera? Llevaba guantes, de modo que no pudo usted ver si portaba argolla matrimonial o no. ¿Supo acaso que es soltera por el tipo de mercancías que pi