A estas alturas de la Olimpíada mi mayor deseo ahora es que no se ahogue ninguno de nuestros nadadores... Con la sirena ululando llegó a toda velocidad una patrulla policiaca al domicilio de Solicia Sinpitier, madura señorita soltera. Por la ventana del segundo piso asoma ella y pide a los patrulleros: "Háganme el favor de retirarse". Dice uno de los agentes: "¿No es usted la persona que llamó para avisar que un hombre había entrado en su casa y la estaba forzando sexualmente?". "Sí soy -contesta la señorita Sinpitier-. Pero puede una cambiar de opinión ¿no?"... En la oficina el señor le contó a un compañero: "Mi esposa me dejó para irse con mi mejor amigo". "¿Quién es él?" -pregunta el compañero. Responde el señor: "No lo conozco"... Virginalia, candorosa doncella que vivía en Transilvani