Bilbilito era hijo póstumo. Nació cuatro años después de la muerte de su padre. Doña Liberia, la mamá, contaba que cierta noche se le apareció en sueños su difunto esposo e hizo en ella obra de varón. Fruto de esa eficaz visitación fue Bilbilito. El niño era la viva imagen de un cierto compadre del finado. El difuntito, decía doña Liberia, había sentido por su amigo una dilección muy especial, lo cual explicaba el parecido. Una vez Bilbilito le preguntó a su madre: "Oiga, 'amá: ¿por qué me parezco tanto a don Ranulfo?". "Tolondrones para los preguntones" -respondió doña Liberia. En verdad no cuadraba esa contestación. La frase que la señora empleó se usa cuando una persona mayor lleva en las manos un envoltorio o bolsa y un niño le pregunta: "¿Qué traes ahí?". Entonces sí encaja la respues