Un individuo entra en la cantina. Se dirige ipso facto a otro que ahí estaba y le espeta unas palabras retadoras: "Oiga: me han dicho que usted se está viendo con la señora Pendanga. Yo soy el marido ofendido". El otro se levanta. Medía dos metros de estatura, pesaba 200 kilos. Entonces se apresura a decir el esposo: "Bueno, no tan ofendido"... Pacorro, joven campesino, recogió su cosecha de heno y formó con él un alto montón, llamado almiar. Se iba a casar Pacorro con la Menegilda, muchacha de servicio que vivía en la ciudad. El día del casamiento Pacorro no llegaba a la iglesia donde el desposorio se celebraría. Un mensajero le entrega a la angustiada novia un telegrama. Lo lee la Menegilda y se echa a llorar desconsoladamente. Exclama muy afligida: "¡Así que ya ni venga!". Sus papás lee