Eran los pasados tiempos del PRI, aún tan presentes. Cierto gobernador acudió ante el Presidente de la República a ofrecer el parte de novedades que los gobernadores, esos empleados del Primer Mandatario, debían rendir a su patrón. "Con la novedad, señor Presidente, de que en mi Estado, que es el suyo, hubo elecciones. Nuestro partido, señor, ganó carro completo: de todas, todas". "Y dígame, señor Gobernador -acotó por pura fórmula el monarca-. Las elecciones ¿fueron legales?". Tras una pausa ponderosa respondió el visitante: "Legalonas, señor Presidente, legalonas". Así, legalona, parece haber sido la elección de gobernador en Oaxaca. Hay muchas evidencias de manejos indebidos por parte de José Murat para imponer a un sucesor incondicional; se advierten numerosas irregularidades. Segurame