EL SIGLO DE TORREÓN
MATAMOROS, COAH.- El destino de Jesús Lozano cambió de manera repentina. Ni él mismo imaginó la modificación tan radical que sufriría la calidad de vida de su familia, cuando recibió la noticia que sería dado de baja de su trabajo.
Durante cinco años se desempeñó en el cargo de Oficial de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM). Hace un par de años fue despedido de la corporación. Un examen antidoping que le practicaron resultó positivo a la cocaína.
Sin embargo, Jesús nunca en su vida ha consumido estupefacientes de ningún tipo. Triste, aceptó la resolución no sin antes pelear una indemnización. Nunca la consiguió. Un lustro en la DSPM no fue suficiente para hacerse merecedor de un finiquito digno.
“No sé que pasó. La verdad es que ya me habían he