Llegó don Astasio a su casa y sorprendió a su mujer en apretado abrazo de concupiscencia con el vecino de al lado. Colgó don Astasio su sombrero y procedió a extraer de la bolsa de su chaleco la libreta donde apuntaba dicterios formidables para recitárselos a su mujer en esos casos. De pie frente a los fornicarios, que ni por un instante suspendieron sus arremuescos, leyó con voz de tenedor de libros: "Zorra; mujer de cuatro letras; perdida; furcia; horizontal...". "No seas desagradecido, Astasio -le dice con tono de reproche la señora sin perder el exacto compás-. Recuerda que él te prestó la cortadora de césped"... Bustolina visitó a su amiga Nalguiria en su departamento. Pocos días antes Nalguiria había cambiado su cama por una king size. Observa aquello Bustolina y dice a su amiga: "Ve