L U N E S
La curiosidad pública, por fin, fue satisfecha y ahora todo mundo sabe lo que ganan nuestros líderes políticos. El encono, y respeto, que se les tenía por suponer la mayoría de nuestro todo mundo, que mes a mes se llevaban cifras millonarias, se ha visto defraudado, pues no es así, ya que la mayoría anda alrededor de los cincuenta mil, y si alguno los pasa, no falta quién no les llegue.
Ante esta situación, ahora la sorpresa de los contribuyentes comienza a convertirse en admiración para esos lideres que tan bien administran lo que ganan, que si a otros apenas les serviría para vivir de acuerdo con su rango, a ellos les sirve, además, para ahorrar, tanto que la mayoría acaba en cuentahabiente, terrateniente y millonario.
En fin, que todo eso está bien, lo que siempre faltará