Mi función, ya se sabe, es orientar a la República, sobre todo los sábados, que es cuando más escasean las orientaciones. Hoy es sábado. Daré pues mi orientación, cada vez más necesaria si se observa el panorama nacional. Antes, sin embargo, narraré algunas inanes historietas... Don Glafiro era de los Altos de Jalisco. Eso explica a mis cuatro lectores el carácter del recio vejancón: era sobrio, morigerado de costumbres, apegado a las tradiciones. Conservador, en suma. Su hijo Glafirito, en cambio, pertenecía a la nueva generación; decía “güey” y todo lo demás. Un día Glafirito le dijo a su rudo genitor: “Padre: quiero avisarle que me voy a poner un arete”. “Póngase los dos m’hijo –replicó hosco don Glafiro-. Si ha de ser "puñal"... no lo sea a med