¡Caray, cómo han j... las conquistas a este pobre país! No hablo de la Conquista hecha por Cortés, hazaña inconmensurable que no tiene parangón en la historia universal, pero que nos dejó a los mexicanos un bonito catálogo de traumas que aún no podemos superar. Tampoco hablo de la conquista económica realizada por los extranjeros, dueños ahora de los bancos, las industrias, los grandes centros comerciales, y aun de los hoteles, incluidos los moteles de paso, llamados también de corta estancia o de pago por evento. Hablo de las conquistas sindicales. El PRI creó en sus largos años de dominación un sistema corporativista fincado en la existencia de sindicatos controlados por aquellos líderes a los que se dio el título de “charros”, sometidos a la tutela gubernamental. Para que ta