Ms. Louslay, ya se sabe, es la mujer más fría al sur del Círculo Polar Ártico y al norte del Antártico. A su lado un congelador es un baño sauna. En cierta ocasión estornudó Ms. Louslay. Tal fue el origen de la famosa onda fría del 95, que provocó nevadas en Miami, la pérdida de la cosecha de tabaco en Alabama y otros fenómenos que llamaron la atención de los meteorologistas. Pues bien: hace unos días el esposo de Ms. Louslay, Mr. Starving, le pidió a su mujer el cumplimiento del deber señalado en la Ordenanza 226: los casados han de hacerse la mutua cesión de sus cuerpos. Ella se negó. Tenía el pensamiento puesto –dijo- en el ave llamada “meadowlark” (Sturnella neglecta), cuyo número es cada vez menor en el Oeste Medio. Ante la posible extinción de esa especie ornitológi